Durante los primeros diez años en este blog todas las historias que fui publicando estaban contadas en 99 palabras. Ahora cada una de las historias toma su propia extensión.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
martes, 20 de septiembre de 2016
Sanguijuelas
De madrugada se reparten al azar, muletas, cojeras, cabestrillos, cartones repletos de faltas de ortografía y cojines para las nuevas embarazadas. Durante el día hay quienes mendigan vagando por la calle, algunos limpian cristales de coche en los semáforos, otros los bolsillos de los más despistados. Por la noche se despojan de sus utensilios, los guardan con mimo y se acercan en fila hasta su compatriota, el trajeado. Entonces le entregan toda la calderilla recaudada y él les devuelve una mínima parte. Ellos, sin rechistar, se marchan a dormir hasta que unos manotazos les despierten para comenzar de nuevo.
martes, 13 de septiembre de 2016
Proyectos frustrados
Cada mañana, al levantarse, se dirige a su despacho y abre el cajón donde se acumulan decenas de pagarés que ya jamás cobrará. Junto a ellos se apolillan los planos de urbanizaciones, polideportivos y edificios, todos con su rúbrica, que o se quedaron a medias o nunca pudo comenzar.
Regresa al dormitorio y la ve dormir. Entonces piensa en su relación, legalizada por papeles y firmas, ratificada por “en la salud y en la enfermedad”, “hasta que la muerte os separe” y un solemne “sí quiero”. Después sale al patio y teclea en el móvil el teléfono de Alicia.
lunes, 5 de septiembre de 2016
Soledad
Esto más que un microrrelato, es un homenaje. Para ti.
“Soledad, es tan tierna como la amapola, que vivió siempre en el trigo sola,…” Mi tío arrancaba con las primeras estrofas y los demás esperábamos al estribillo para acompañarle: “Pero yo la quiero así distinta, porque es sincera, es natural como el agua que llega, corriendo alegre desde el manantial,…”
Era el contrapunto nostálgico a la alegría que desbordaba nuestras celebraciones familiares.
Hoy, pasados los años, y cuando más feliz estoy, vuelvo a tararear la canción y a recordarle: “…tan bella como una paloma y tan clara como el sol que asoma, por entre los matorrales, ay mi Soledad”
lunes, 29 de agosto de 2016
Gritos en el estadio
Sigo este mes de agosto con el rescate de algunos microrrelatos que escribí hace mucho tiempo y nunca aparecieron aquí publicados.
Con diez años cumplió su sueño: visitar el estadio de su equipo favorito. Y aunque las gradas estaban abarrotadas, no había partido. Cuando les situaron en la grada del fondo sur toda su familia lloraba, pero no de alegría. Al verlos salir por la bocana de vestuarios, ni sus pantalones eran cortos, ni sus botas de deporte. Once de ellos fueron hacia su fondo, otros once al contrario.
Cuentan que desde entonces los goles, las palmas y los cánticos jamás han sonado igual, y algunos aseguran que cuando el campo se vacía todavía retumban los llantos y los gritos.
Con diez años cumplió su sueño: visitar el estadio de su equipo favorito. Y aunque las gradas estaban abarrotadas, no había partido. Cuando les situaron en la grada del fondo sur toda su familia lloraba, pero no de alegría. Al verlos salir por la bocana de vestuarios, ni sus pantalones eran cortos, ni sus botas de deporte. Once de ellos fueron hacia su fondo, otros once al contrario.
Cuentan que desde entonces los goles, las palmas y los cánticos jamás han sonado igual, y algunos aseguran que cuando el campo se vacía todavía retumban los llantos y los gritos.
viernes, 19 de agosto de 2016
El chato
Sigo el mes de agosto con el último de mis microrrelatos antiguos.
Otro más desechado durante todos estos años.
Ahora que malcome cinco veces diarias rememora aquellos días de hambre y calamidades. Tumbado en el camastro de la celda recuerda cómo siendo un niño calmaba sus tripas con mondas de patatas. Jamás olvidará la noche que, desesperado, decidió colarse en el cortijo del señorito. Cuando fue descubierto, don Luis le volcó encima un cántaro de leche y le encerró en la pocilga. No recuerda más, solo que días después le detuvo la guardia civil.
Hoy acaricia los huecos triangulares por los que desde entonces respira, y saborea que pronto regresará al pueblo. Él sí podrá continuar su vida.
jueves, 11 de agosto de 2016
Amor escultural
Aprovecho hoy para rescatar del olvido otro de mis primeros microrrelatos.
Plantada por Botero, junto al Paseo de Recoletos, descansa con su espejo ajena a las miradas de los transeúntes lascivos que disfrutan de su voluptuosidad broncínea. Detesta gimnasios, liposucciones o las dietas milagro, y no comprende los sacrificios de algunas para renegar en verano de lo disfrutado en invierno. Ojalá hubiera nacido hace cuatrocientos años cuando sí se entendía de mujeres. ¡Hasta podría haber sido la "Cuarta Gracia"!
Resignada, acepta por amor que los más viciosillos magreen su gran trasero. Se sacrifica porque aún espera a que ese tímido navegante, llamado Cristóbal, baje de su pedestal y la bese.
miércoles, 3 de agosto de 2016
Prejuicios
Durante estos días de vacaciones aprovecho para rescatar algunos de mis microrrelatos más antiguos. Llevaban muchos tiempo olvidados por el ordenador porque no me acababan de convencer, pero creo que el verano es buen momento para traerlos hasta aquí.
Al entrar en el vagón todo es silencio e indiferencia. A esas horas de la mañana la gente que acude a trabajar, prefiere dormir y olvidarse de todo lo que les rodea. Él lo sabe y lo prefiere, está harto de que le miren por encima del hombro solo por ser blanco. Se acomoda cerca de la salida y cuando el tren llega a su parada abandona el vagón. Al bajar escucha un grito a su espalda: “¡Toma blanquito, ¿dónde vas?!” pero no se inmuta. Minutos después el vagón se convierte en un amasijo de gritos, destrucción y terror.
martes, 26 de julio de 2016
martes, 19 de julio de 2016
Estatuas
Aquí está el enlace a la tienda de la Editorial Baile del Sol, donde puedes comprar mi primer libro: 99 x 99 (microrrelatos a medida).
ESTATUAS
ESTATUAS
Trabaja en los depósitos de la Biblioteca Nacional, no confraterniza con otros funcionarios, no lee periódicos, ni usa internet. Su único contacto mundano es el bar donde, callado en la mesa del fondo, escucha hablar sobre corrupción, el Atleti o los cuernos de la clientela. Unos güisquis después marcha a la plaza donde espera a que el barrio oscurezca para poder dormir. Hoy una estatua meditabunda ha roto su rutina al arrebatarle el banco donde descansa. A escondidas, y harto de envidia, observa a la gente fotografiarse, a las palomas posarse y a los niños trepar por su cuerpo.
lunes, 11 de julio de 2016
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