miércoles, 8 de septiembre de 2010

Balada amorosa

La noticia corrió como la pólvora por el pueblo: tras cuarenta años de matrimonio Avelina se separaba de Críspulo.

Había sido una decisión difícil pero los recientes acontecimientos no admitían otra salida. Se consideraba una mujer chapada a la antigua, de esas que eran capaces de admitir que el marido echara de vez en cuando alguna copa, y algo más, en aquellos locales de dudosa reputación.

Pero Avelina sabe que en lo que le resta de vida nunca podrá eliminar de su cabeza aquella imagen en la que Críspulo hacía balar más de la cuenta a aquel indefenso animal.


P.D. Hoy he publicado una nueva entrada en mi otro blog titulada "Neira". Para los que no conozcáis "Mis fotos de Madrid" os animo a que os déis un paseo por allí. Os espero.

8 comentarios:

  1. La crueldad con los animales da cuenta de la catadura de la persona.
    Salu2. (13 palabras)

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  2. Somos de lo peor.

    ¡Un abrazo Miguel!

    Miguel

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  3. La violencia de todo género, y mas con aquellos que no se pueden defender, no tiene disculpa de ninguna clase.
    Buena entrada.
    Un biquiño

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  4. Encima el problema es cómo le hacía balar a la pobre ovjea. Hay gente "pa tó"

    Saludos

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  5. Será que soy muy mal pensada pero de entrada creí que los balidos eran producidos por Críspulo echándose otra cosa...

    Si yo encontrara a mi marido en esas con otro hombre o un animal (por tierno que fuese ese animal, pues las ovejas me lo parecen) tampoco admitiría una salida diferente, bueno hay otra, pero no soy tan violenta jejeje

    Un placer descubrir tu blog.

    Besos brujos

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  6. Annie piensa mal y acertarás. Parece que para entender mis historias hay que ser malpensada. Enhorabuena. Besos brujos para ti también

    Torcuato los conozco, tanto a Críspulo como a Avelina, pero creo que no sufrieron este tipo de problemas. Un abrazo.

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  7. Hay gustos para todo, pero con una ovejita, pobrecito animal, no creo que sus balidos fuesen de placer, pero, quién sabe.
    Cada vezme gustan más los animalitos.
    Un beso, Miguel.

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