martes, 30 de enero de 2018

Persuasivo


Al conocernos aseguró que me querría para siempre y meses después afirmó ante Dios quererme y respetarme todos los días de mi vida. Nuestro matrimonio maduró con un sinfín de promesas que yo creí, pero él incumplió; la última no volver a pegarme cuando quise denunciarlo a la Policía. Ante la Biblia juró ser inocente al ser juzgado por asesinato y también le creyeron. Desde entonces me manifiesto a diario, con el cuchillo hundido en el pecho, para recordarle sus actos. El nunca creyó en fantasmas, pero ha denunciado en comisaría mis apariciones. Ayer lo encerraron en el psiquiátrico.