viernes, 27 de octubre de 2017

Cabeza abajo


Asustado por las noticias desenchufó la televisión, abandonó radio y periódicos. O el mundo estaba del revés, o él vivía cabeza abajo. Se hizo trapecista y tras infinidad de giros, saltos y tirabuzones, todo siguió negro. Se metió a astronauta, experimentó la ausencia de gravedad y el movimiento caótico, sin mejora. Paracaidista, hombre bala, probador de atracciones, todo fracasó. Ya no sale de casa y solo le motiva meterse en la lavadora y pulsar la tecla de inicio. Ha probado los programas rápido, eco y normal, pero tras decenas de vueltas sigue sin ver el mundo a su manera.

sábado, 21 de octubre de 2017

¿Quién soy yo? ¿En qué me he convertido?


Mis padres se empeñan en preguntarme por qué me he vuelto tan seco y distante. La perra me interroga con ojos aterrados mientras, acurrucada en un rincón, asimila mis últimas patadas. Mis hijos quieren saber por qué en vez de jugar con ellos ahora solo chillo y doy portazos. Mi amante, el último capricho, no comprende por qué mi libido se arrastra por su apartamento y allí solo se levanta mi voz. Mi mujer se cuestiona qué hace conmigo si jamás la beso, ni la toco, y apenas la hablo. Yo querría tener respuestas pero solo me quedan preguntas.

lunes, 16 de octubre de 2017

Deseos


Vive en el 64, cuarta planta, puerta 6. Hoy cumple 46, su equipo ha ganado 4 a 6 al eterno rival y la lotería ha premiado al 6446, el suyo. Pero sigue sin ser feliz, añora un hombre con quien soplar las velas, alguien para celebrar juntos tantas casualidades. Coge un bolígrafo, dibuja en un folio un seis gigante, engancha un cuatro y le pinta boca, orejas y algún pelo suelto; prefiere los calvos. Recorta el dibujo con cuidado de no dañarlo. Lo guarda en su caja de los deseos, se acuesta y reza. Quizás mañana esté menos sola.

martes, 10 de octubre de 2017

Ruleta 6


Les gustaba quedar en la línea circular, a la misma hora, para que el azar trabajara. Él montaba en Lucero y ella en Manuel Becerra, la parada más lejana. Ambos tomaban el sentido al azar: unos días sentido 1, otros sentido 2. Cuando coincidían, una o dos veces por semana, se apeaban y disfrutaban de sus cuerpos en el primer sitio que encontraban. Muchos conocidos les criticaban, o les acusaban de tarados, pero ellos reían. Esas casualidades semanales valían más que los encuentros esporádicos mensuales de otros. Mucho más que los encuentros que ellos mantenían desde que se casaron.

lunes, 2 de octubre de 2017

Sonríe...

Saluda sonriente a sus vecinos malhumorados porque de pequeño aprendió que debía ser educado. Sonríe a los clientes que le abruman en el trabajo porque si bien su sueldo es una basura, una sonrisa transmite confianza. Entra en casa sonriendo porque aunque ella ya no está, ha leído que así producimos endorfinas que mejoran nuestro ánimo. Sonríe al revisar los análisis, que confirman los peores pronósticos, porque su abuela decía que así se alargaba la vida. Siempre ha creído lo de sonríe a la vida y te devolverá esa sonrisa, pero el tiempo se le acaba y sigue esperando.

Esta fue mi otra aportación a la propuesta semanal de "El bic naranja". La fotografía es la misma que la que acompaña a la entrada anterior.