viernes, 23 de junio de 2017

Orgullo


Al día siguiente del vendaval el abuelo llegó a casa con los ojos pintados, los labios perfilados y unos pendientes enormes. La abuela se enfundó unos vaqueros y fumó su primer puro. Mamá confesó lo de esa amiga con la que se ejercitaba tanto en casa como en el gimnasio, y papá abandonó el armario de un portazo. Avergonzado por la situación les confesé que las olimpiadas que preparaba no eran las de Tokio. Felices como nunca, salimos a la calle. Por primera vez sin discusiones. Solo nos costó decidir en qué bar de Chueca caería la primera copa.

lunes, 19 de junio de 2017

Fútbol es fútbol (I)


Cuando el nueve vende sus botas o están gafadas o están rotas.

Derby y amigos malos vecinos.

Para ganar, forzoso es marcar.

A defensa revuelta ganancia de goleadores.

El que hace un gol hace ciento, si le dan balones y tiempo.

Delantero que tira y no apunta, poco o nada despunta.

Metropolitano amplio y llano, Wanda no inaugurado.

Más vale perder un minuto en el partido, que el partido en un minuto.

Entrenador que a buen nueve se arrima, buenos goles lo cobijan.

Portero que no ve, gol que no siente.

Más vale una vez campeón que diez segundón.



jueves, 8 de junio de 2017

Fútbol negocio


En cuanto el árbitro pita el inicio del partido, el equipo contrario cuelga el balón al área pillando descolocada a nuestra defensa. Diez segundos y ya perdemos. Al sacar de centro nuestro jugador franquicia caracolea varias veces. Retrasa el balón justo a la zona donde espera la estrella rival que, ante la pasividad del portero, anota el segundo. El marcador señala al descanso un bochornoso 8-0, al terminar un humillante 11-0. De regreso nadie duerme en el autocar: unos avergonzados, otros eufóricos. Lejos de allí solo discrepan en la bebida: en Italia brindan con grappa, en China con Baijiu.

jueves, 1 de junio de 2017

El misterio de los mosquitos


Infrarrojos LED, una plataforma de iluminación, ocho cámaras en diferentes ángulos,… La Universidad de Oxford ha utilizado la tecnología más avanzada para comprender los mecanismos que los mosquitos usan para mantenerse en el aire. Así han sabido que para sostener el peso de su cuerpo los mosquitos utilizan técnicas aerodinámicas, moviendo sus alas en un ángulo de 40 grados a una velocidad de 800 aleteos por segundo. 
En su pueblo de Extremadura, Andrés Rentero sigue esperando que alguien le explique por qué, esté donde esté, los mosquitos siempre eligen su piel para dejar la huella dolorosa de sus agujas.