lunes, 9 de febrero de 2015

Desnuda en la pecera


Cuando las luces se apagan, y la sala queda a oscuras, comienza su ritual. Primero se retoca el pelo y después va limpiándose la cara, los brazos, el pecho, las piernas, dejando para el final culo y pubis. Cuando al fin se siente limpia, espera a que las horas pasen y vuelvan a abrirse las puertas. Entonces se tumbará en escorzo, haciéndose la dormida, e intentará disolverse en la piedra mientras aguanta otro día más el manoseo de la clientela que disfruta de su cuerpo marmóreo e inerte saboreando un café en “La pecera” del Círculo de Bellas Artes.


lunes, 2 de febrero de 2015

Hechizado


Nació un domingo de noviembre y algunos de los que asistieron al parto contaban a escondidas que asustaba de feo. Le bautizaron como Carlos. Una alteración cromosómica le dejó con infertilidad, disfunción testicular, hipogenitalismo… Su padre se llamaba Felipe. Escoliosis, bronquitis y diabetes le acompañarían para siempre. Su madre se llamaba Mariana. En la época en que nació los niños débiles de salud tenían poco futuro, pero a él le amamantaron catorce amas de cría distintas hasta los cuatro años. Justo a esa edad le pusieron un dos en números romanos, detrás de su nombre, y le nombraron rey.


lunes, 26 de enero de 2015

Último deseo


Cuando escucha esa voz enérgica, dirigiéndose a él, los recuerdos se le amontonan: las noches de Reyes en vela para ser el primero en comprobar si le habían traído lo que había pedido; aquellas Nocheviejas en las que suplicaba que el año entrante fuera benévolo para que su familia recolectara lo suficiente para subsistir otro año; las madrugadas compitiendo con las estrellas fugaces para que su compañera de clase se fijara en él… Todos esos momentos desaparecen cuando esa voz le devuelve a la realidad. Entonces decide cambiar su deseo por un escupitajo hacia los fusiles que le apuntan.


lunes, 19 de enero de 2015

Días de hambre


Tumbada en la cama escucha cómo los sollozos interminables de su vecina, recordando a sus hijos muertos en el frente, se confunden con el rugido de sus tripas, como tuberías llenas de aire. Hasta hace poco también oía maullar a su gata, pero ya no la siente por casa. Aunque cree que lleva escuchando los mismos sonidos durante días, debe estar equivocada porque su habitación continúa a oscuras. El hambre la corroe y por enésima vez le grita a su madre si ya puede levantarse. Mamá siempre responde lo mismo: “duerme un poco más hija, aún es de noche”.

miércoles, 7 de enero de 2015

Afilador


Siempre va acompañado de un sonido continuo y armónico, que sube de tono y calla violentamente. "El afilador, ha llegado el afilador". Desde que ha visto la noticia en el periódico, empuja dubitativo su bicicleta y toca su chiflo distinto a lo habitual. No se olvida de la imagen de un cliente suyo en la portada del periódico y le acongoja leer que mató a su amada con el cuchillo que él le había afilado. Por eso ha decidido que desde hoy debe girar con más ahínco el esmeril, le avergüenza que el asesino haya necesitado apuñalarla treinta veces.


jueves, 1 de enero de 2015

El poder de la comunicación


Harto de que en su relación la cama solo sirviera para dormir, Marcial encontró en la radio a la sustituta perfecta. No calmaba sus instintos libidinosos, pero al menos le relajaba. Cada noche se dormía, acariciándola bajo la almohada, mientras Laura descansaba. Ella le dejó hacer pero anoche, en cuanto le oyó encenderla, fue a por Marcial vestida con su perfume favorito. Él, hinchado de deseo, comenzó a explorar aquellas curvas tan añoradas hasta que, con rapidez pasmosa, ella le quitó la radio y dio media vuelta. Cuentan que hacía años que Laura no disfrutó tanto en la cama.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Suspenso en Química

A principios del siglo XX Lewis y Trautz proponen la teoría de las colisiones para justificar las reacciones químicas. Así, para que una reacción se produzca las moléculas reactantes deben chocar de forma efectiva, es decir, los choques deben darse con la energía suficiente y la orientación adecuada. A muchos kilómetros de allí Olivia y su marido intentan noche tras noche, día tras día, tener un hijo para educarle y darle su amor. Tralari, tralari el padre estira y contrae con vigor los tirantes de los pantalones, empeñado en desmontar esta teoría aunque jamás ha oído hablar de ella.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

El otro 6 de agosto


La lluvia negra se disipó y el hongo que cubría la ciudad fue empequeñeciéndose. La temperatura descendió un millón de grados, y desaparecieron la columna de humo y los incendios. A las 8:15 h. Little Boy ascendió cientos de metros en pocos segundos hasta que entró a su compartimento. Jeppson puso los dispositivos de seguridad, y Parsons la mantuvo desactivada. El B-29 retrocedió a toda velocidad y seis horas después aterrizó en Tinian. Ni Paul Tibbets, ni Robert Lewis volaron ese lunes. Un año después el avión acabó desguazado. Hoy nadie sabe cómo se llamaba la madre del piloto.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

El sueño del lobo


Después de muchas semanas en vela, los pastores de la zona por fin duermen tranquilos. Hace ya unos cuantos días que el lobo no ha vuelto a atacar sus rebaños. Unos dicen que, asustado por las últimas batidas, se ha marchado a buscar alimento a otro sitio; otros creen que ha muerto. Y sin embargo sigue vivo, y en el mismo lugar de siempre. Encerrado en su guarida, nadie imagina cuánto está sufriendo desde que ha pasado de dormir soñando con las ovejas que devoraría al día siguiente, a necesitar que estén vivas para poder contarlas y así dormir.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

La caja


Cada vez que cierra el arcón rememora aquella infancia reducida a malcomer, dormir en posición fetal y hacer sus necesidades encerrado entre cuatro paredes. Jamás olvidará aquel olor a madera vieja, la oscuridad y el sonido amortiguado de la vida allá afuera, donde esperaban los monstruos. Cuando salía, entumecido y cegado, le retumbaban los gritos roncos de su madrastra, acompañados por las risas de aquellos bastardos, que al menos nunca le llamaron hermano. Esa agonía deja marcas eternas, pero aprendió a ser fuerte. Por eso jamás escucha las súplicas de los niños del barrio cuando les echa el cerrojo.