miércoles, 18 de mayo de 2016

Firma en la Feria del Libro

Todo parece seguir adelante. Si nada cambia, os invito a pasar el próximo domingo 29 por la Feria del Libro de Madrid. Allí estaré firmando, según las últimas noticias, en la caseta 270 (Punto y Coma) de 19:00 a 21:00 h.

Os espero por allí. Pasad alguno para no quedar muy mal ;)

Saludos.




lunes, 16 de mayo de 2016

¡¡¡Al fin!!! Mi libro ya casi está ahí

Después de mucho tiempo esperando ya puedo anunciaros que en breve estará disponible mi libro de microrrelatos. Os dejo con lo que en principio será la portada, y ya os iré contando más cosas.



viernes, 13 de mayo de 2016

Temporal


Firmaron el divorcio un jueves gélido y huracanado. Tras años de mentiras el viernes, entre chubascos, se escupieron sus reproches macerados en rutina. Quedaron para charlar el sábado, dejando de lado pullas e insultos. Un domingo despejado sus manos se entrelazaron y un beso furtivo selló la despedida en el portal. Un lunes luminoso de marzo compartieron cena, copas y risas. Dejaron que sus cuerpos se redescubrieran ese martes que anunciaba la llegada de la primavera. El miércoles él regresó al apartamento para recuperar perchas y cajones. Hoy jueves el del tiempo anuncia desconcertado que ha vuelto el invierno.

viernes, 29 de abril de 2016

Desparejado


Le vio jugar al rescate, patear balones embarrados y ponerse de puntillas en las fotografías grupales. Estuvo expectante, junto a la chimenea, muchos cinco de enero y no faltó cuando Luis empezó a tontear con Julia ni tampoco en el primer beso. Soñó con verle formar una familia e incluso que alguno de sus hijos lo adoptara. Aquel día al entrar solo en la lavadora, cuando su pareja se despistó entre la ropa destinada a Cáritas, predijo su final. Desde entonces, ninguneado, ha ido dando tumbos por los cajones. Hoy el calcetín de la suerte duerme en el basurero.

jueves, 28 de abril de 2016

Luz de ángel

Hace tiempo que el blog cría telarañas, y aunque tengo ganas de abrir ventanas y sanar, la pereza siempre gana. Hoy me aprovecho, y dejo que limpien por mí, y por eso os dejo con esta historia de Sara. 

Os quiero. 

Luz de ángel 

En tus ojos brilla un sol frío de invierno, como el mes en que naciste. Sé que en ti vive un alma ansiosa de calor a cada instante. Tu besos buscan mi piel para absorber el amor que necesitas para respirar y aunque a menudo tus brazos estén vacíos, como yertos, yo sé que siempre esperan, que siempre están dispuestos al abrazo de la madre que no juzga, de la madre que simplemente ama. 

Hija, así te llamé nada más nacer. Así te llamo cada día y cada día mi alma estalla en mil pedazos cada vez que pronuncio esa palabra. Tan simple y a la vez tan complicada. Eres mi luz de ángel porque a veces siento que no eres de este mundo. Que eres un regalo que nunca sabré apreciar en toda su magnitud. Libre como el aire, así eres tú. Una pieza imposible de encajar en ningún sitio. Y sin embargo, tan suave, tan dulce ...y tan pura. 

 A veces protestas porque no entiendes el mundo. El mundo es así, yo te digo, tienes que asumirlo. Pero ¿sabes una cosa? No tengo razón. No lo asumas. Lucha, no te rindas nunca. Porque llevas en ti una luz que pocos pueden ver con claridad. Pero si alguien se detiene a observar, será tocado por el milagro de un destello de sabiduría.


jueves, 21 de enero de 2016

El azar de los juegos


Siempre que mi Jose escucha hablar sobre perineo, próstata o punto G, repite que eso es de maricones. ¡A él que ni de pequeño pudieron ponerle un supositorio! Pero ahora me tiene hecha un lío: la semana pasada acertamos una de trece, salimos a celebrarlo, y regresamos achispados. En casa, comencé a besarle, a mordisquear su cuello, orejas, pezones… y viendo cómo se excitaba me animé a explorar más allá. Aunque su mirada me fulminó al hurgar en sitios hasta entonces prohibidos, no paré hasta que estalló de placer. Desde entonces no me habla, pero apuesta de forma compulsiva.


viernes, 11 de diciembre de 2015

El rey del brillo

Un taburete, betún, ceras, cepillos, bayetas… Marcial, autoproclamado «rey del brillo» ofrece por cuatro euros conversación y zapatos en los que incluso se podría comer. Superviviente del arte de lustrar calzado sueña con que algún día cambie su suerte, y pueda disfrutar que otro se los limpie a él. Y como a veces los sueños se cumplen, dos años después abandonó su metro cuadrado de acera de la Gran Vía para enfundarse en un traje elegante y unos botines tan relucientes como la inscripción que reza en su lápida: «El símbolo de la elegancia es el zapato limpio».

Después de mucho tiempo sin colgar nada, os dejo hoy con esta historia con la que participé hace un par de meses en Esta noche te cuento. Se trataba de escribir un microrrelato que tuviera relación con los Epitafios.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Caducidad


Tras meses de mentiras, silencios y desprecios se han sentado a hablar. Después de los reproches, los sollozos y los besos han acordado que juntos podrán superar el muro que les aísla. Incluso han prometido encontrar esas nubes en las que siempre andaban subidos al principio de su relación. 
Al acostarse él ha vuelto a buscar la petaca de vodka que disimula en su mesilla y comprueba cómo la caja de preservativos avanza desbocada hacia su caducidad. Ella echa mano de las tabletas de orfidal y lexatin, para no recordar que su caja de los sueños caducó hace tiempo.

martes, 1 de septiembre de 2015

Vacíos

Despliega su silla en medio de la plaza, abre la mesa de campo, y coloca con mimo el mantel. Tras una hora maquillándose de blanco la cara, y vistiéndose de negro riguroso, se pinta el bigotillo y ajusta el sombrero. Su último recurso para comer es sentarse frente a un plato vacío, con un tenedor del que cuelga un trozo de cordón. Con eso pocos días consigue las monedas suficientes para comer caliente. Con eso muchas noches cuando llega a su rincón del puente saca la silla, mesa y mantel, el plato vacío y el tenedor con el cordón.

La imagen está tomada de Internet


martes, 21 de julio de 2015

Donde se mata y se muere


Todas las noches despierta con las mismas imágenes incrustadas en su cabeza. Reptando, esquiva las balas hasta que consigue visualizar el objetivo. Entonces apunta y dispara varias veces sin titubear. Impasible ante los gritos que claman ayuda, tira por última vez, casi a quemarropa. Ese último fogonazo, que encierra horas de espera, minutos de riesgo y segundos de duda, le conduce hasta los premios, los informativos y la fama efímera. Pero nada compensa ese olor a sangre frita que ya siempre le acompañará, y aunque se repite que solo era un observador, revive llorando las imágenes de su cámara.