miércoles, 17 de diciembre de 2014

El otro 6 de agosto


La lluvia negra se disipó y el hongo que cubría la ciudad fue empequeñeciéndose. La temperatura descendió un millón de grados, y desaparecieron la columna de humo y los incendios. A las 8:15 h. Little Boy ascendió cientos de metros en pocos segundos hasta que entró a su compartimento. Jeppson puso los dispositivos de seguridad, y Parsons la mantuvo desactivada. El B-29 retrocedió a toda velocidad y seis horas después aterrizó en Tinian. Ni Paul Tibbets, ni Robert Lewis volaron ese lunes. Un año después el avión acabó desguazado. Hoy nadie sabe cómo se llamaba la madre del piloto.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

El sueño del lobo


Después de muchas semanas en vela, los pastores de la zona por fin duermen tranquilos. Hace ya unos cuantos días que el lobo no ha vuelto a atacar sus rebaños. Unos dicen que, asustado por las últimas batidas, se ha marchado a buscar alimento a otro sitio; otros creen que ha muerto. Y sin embargo sigue vivo, y en el mismo lugar de siempre. Encerrado en su guarida, nadie imagina cuánto está sufriendo desde que ha pasado de dormir soñando con las ovejas que devoraría al día siguiente, a necesitar que estén vivas para poder contarlas y así dormir.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

La caja


Cada vez que cierra el arcón rememora aquella infancia reducida a malcomer, dormir en posición fetal y hacer sus necesidades encerrado entre cuatro paredes. Jamás olvidará aquel olor a madera vieja, la oscuridad y el sonido amortiguado de la vida allá afuera, donde esperaban los monstruos. Cuando salía, entumecido y cegado, le retumbaban los gritos roncos de su madrastra, acompañados por las risas de aquellos bastardos, que al menos nunca le llamaron hermano. Esa agonía deja marcas eternas, pero aprendió a ser fuerte. Por eso jamás escucha las súplicas de los niños del barrio cuando les echa el cerrojo.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Final inesperado



Tras muchos días de insomnio, tabaco, café, borrones y hojas arrugadas, había terminado su primera novela; una historia dura en la que al final había decidido matar al protagonista. Sabía que eso podía disgustar a algunos lectores, pero estaba convencida de su decisión. Al mojar la pluma, para poner el punto final, las hojas escritas empezaron a tomar vida. Cuando dos manos enormes empezaron a sobresalir del papel se acurrucó en un rincón y empezó a chillar. Jamás olvidará cómo esos dedos, que antes acariciaban mimosos a todas las mujeres del libro, destruían en segundos el trabajo de años.

 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Remordimientos


Los besos que nunca te di abrasan mi boca. Los abrazos que no te ofrecí cargan mis brazos como a un levantador de pesas. Las caricias que me ahorré estallan en mis manos. Los poemas que te escribí, y no te leí, abarrotan mi cerebro. Los “te quiero”, “para siempre”, “no me olvides”, “yo también”, se enquistan en mi garganta. Y sin embargo muero sin que nada de eso me importe ya. Hoy, mientras la vida se me escapa a la carrera entre máquinas, jeringas, goteos y médicos solo me atormenta el marcharme sin ni tan siquiera haberte conocido.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Para toda la vida


Justino era un hombre de palabra, de los que se visten por los pies. Por eso cuando supo que Salomé le engañaba, y que su infidelidad era conocida por todo el mundo, el “hasta que la muerte os separe” se convirtió en una losa demasiado pesada. Sabía que nunca volvería a ser feliz pero su palabra era lo primero. Tras darle muchas vueltas redactó un nuevo testamento en el que dispuso que cuando falleciera le enterraran lo más lejos posible de ella. Se aseguró así, sin faltar a sus principios, el vivir toda la muerte separado de su mujer.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Autodefinido



Entró en mi oficina y de improviso me soltó que era muy desgraciada. Me dijo que acababan de despedirla; que llevaba separada años, pero su marido seguía abonándole la pensión; que acababan de exigirle el abono, con intereses, de un recibo por retrasarse dos días en pagar; que yo le parecía honrado… Supuse que se había equivocado de despacho, pero la escuché, sin interrumpirla, esperando a que acabara para retomar mis asuntos. Minutos después suspiró aliviada, me estampó dos besos, un apretón de manos y emocionada me agradeció el haberla escuchado. Tras cerrarse la puerta, decidí acabar el autodefinido.


jueves, 30 de octubre de 2014

Amores de barra


Mientras sirve las cervezas escucha alardear a algunos clientes sobre sus conquistas y soporta sus coqueteos de tercera división. En ocasiones se sincera y me cuenta lo cabrones que somos los tíos casados, porque en cuanto pasan unos años menospreciamos a nuestras mujeres y sólo queremos acostarnos con la primera que aparezca. Le cuento que no todos somos iguales, que ella aún es muy joven y no debe creerse todo lo que escucha. Ella calla, y absorta me sirve otro whisky. Yo continúo hojeando el periódico y apuro mi copa, ansioso por pedir otra y tenerla de nuevo cerca.


sábado, 17 de mayo de 2014

En soledad


Llegaba temprano al albergue, se duchaba con otros veinte tipos y desayunaba el mismo café aguado y las mismas galletas. Después tomaba el metro en hora punta, y viajaba apretujado hasta que bajaba en Sol. Entonces caminaba por Preciados y Arenal saludando a todos los que por allí pasaban. A continuación paseaba por Montera, Desengaño y Ballesta sólo para escuchar como le llamaban cariño, guapo y mi amor. A la hora de comer, si no conseguía colarse en alguna celebración familiar, regresaba al albergue. Al acabar el día marchaba a su casa, encendía la tele y rompía a llorar.

lunes, 17 de marzo de 2014

Ácido


Nunca había pisado un laboratorio, ni se había puesto una de esas batas blancas que usan los que allí trabajan. Jamás le importó qué quería decir que su concentración fuese 12 molar, o su riqueza del 38% en peso. Desconocía qué era el pH, y tampoco sabía que servía para disolver metales, formar sales, desprender hidrógeno... Y sin embargo aquella mañana lo utilizó como el mejor de los químicos. Masticando el odio acumulado durante los últimos meses se quedó observando cómo se fundía aquel rostro que tantas veces había acariciado, seguro de que esa marca la acompañaría para siempre.