lunes, 29 de agosto de 2016

Gritos en el estadio

Sigo este mes de agosto con el rescate de algunos microrrelatos que escribí hace mucho tiempo y nunca aparecieron aquí publicados.


Con diez años cumplió su sueño: visitar el estadio de su equipo favorito. Y aunque las gradas estaban abarrotadas, no había partido. Cuando les situaron en la grada del fondo sur toda su familia lloraba, pero no de alegría. Al verlos salir por la bocana de vestuarios, ni sus pantalones eran cortos, ni sus botas de deporte. Once de ellos fueron hacia su fondo, otros once al contrario.
Cuentan que desde entonces los goles, las palmas y los cánticos jamás han sonado igual, y algunos aseguran que cuando el campo se vacía todavía retumban los llantos y los gritos.

viernes, 19 de agosto de 2016

El chato

Sigo el mes de agosto con el último de mis microrrelatos antiguos. 
Otro más desechado durante todos estos años.


Ahora que malcome cinco veces diarias rememora aquellos días de hambre y calamidades. Tumbado en el camastro de la celda recuerda cómo siendo un niño calmaba sus tripas con mondas de patatas. Jamás olvidará la noche que, desesperado, decidió colarse en el cortijo del señorito. Cuando fue descubierto, don Luis le volcó encima un cántaro de leche y le encerró en la pocilga. No recuerda más, solo que días después le detuvo la guardia civil. Hoy acaricia los huecos triangulares por los que desde entonces respira, y saborea que pronto regresará al pueblo. Él sí podrá continuar su vida.

jueves, 11 de agosto de 2016

Amor escultural

Aprovecho hoy para rescatar del olvido otro de mis primeros microrrelatos. 


Plantada por Botero, junto al Paseo de Recoletos, descansa con su espejo ajena a las miradas de los transeúntes lascivos que disfrutan de su voluptuosidad broncínea. Detesta gimnasios, liposucciones o las dietas milagro, y no comprende los sacrificios de algunas para renegar en verano de lo disfrutado en invierno. Ojalá hubiera nacido hace cuatrocientos años cuando sí se entendía de mujeres. ¡Hasta podría haber sido la "Cuarta Gracia"! Resignada, acepta por amor que los más viciosillos magreen su gran trasero. Se sacrifica porque aún espera a que ese tímido navegante, llamado Cristóbal, baje de su pedestal y la bese.


miércoles, 3 de agosto de 2016

Prejuicios

Durante estos días de vacaciones aprovecho para rescatar algunos de mis microrrelatos más antiguos. Llevaban muchos tiempo olvidados por el ordenador porque no me acababan de convencer, pero creo que el verano es buen momento para traerlos hasta aquí.



 Al entrar en el vagón todo es silencio e indiferencia. A esas horas de la mañana la gente que acude a trabajar, prefiere dormir y olvidarse de todo lo que les rodea. Él lo sabe y lo prefiere, está harto de que le miren por encima del hombro solo por ser blanco. Se acomoda cerca de la salida y cuando el tren llega a su parada abandona el vagón. Al bajar escucha un grito a su espalda: “¡Toma blanquito, ¿dónde vas?!” pero no se inmuta. Minutos después el vagón se convierte en un amasijo de gritos, destrucción y terror.

martes, 26 de julio de 2016

Dolores selectivos


María empana los filetes de pollo frente al televisor, mientras Jorge resuelve el autodefinido. Los pactos de gobierno, otra ola de calor o la huelga de controladores aéreos constituyen de nuevo el ruido de fondo en la cocina. Cuando la presentadora avanza la noticia de que acaba de producirse un nuevo atentado terrorista, dejan por un instante sus tareas y levantan la vista para ver dónde ha ocurrido. Al saber más detalles, y escuchar que no ha sido en España, Jorge intenta completar la 3 vertical: “sinónimo de indolencia”, y María continúa con los filetes: primero huevo, luego pan.

martes, 19 de julio de 2016

Estatuas

Aquí está el enlace a la tienda de la Editorial Baile del Sol, donde puedes comprar mi primer libro: 99 x 99 (microrrelatos a medida).


ESTATUAS

Trabaja en los depósitos de la Biblioteca Nacional, no confraterniza con otros funcionarios, no lee periódicos, ni usa internet. Su único contacto mundano es el bar donde, callado en la mesa del fondo, escucha hablar sobre corrupción, el Atleti o los cuernos de la clientela. Unos güisquis después marcha a la plaza donde espera a que el barrio oscurezca para poder dormir. Hoy una estatua meditabunda ha roto su rutina al arrebatarle el banco donde descansa. A escondidas, y harto de envidia, observa a la gente fotografiarse, a las palomas posarse y a los niños trepar por su cuerpo.

lunes, 11 de julio de 2016

A la moda


Cuando salía de casa caminaba del brazo de Juanito con una media sonrisa, y evitando cruzar palabra con los conocidos. Soberbia, antipática, estúpida o arrogante eran algunos de los adjetivos que los vecinos del pueblo cuchicheaban al verla pasar. Aunque Juan tenía un empleo modesto ella vestía a la última, sin repetir prenda, de ahí que la llamaran la “marquesa de Pitiminí”. Daba igual la época del año: abrigos, blusas, faldas, botas, siempre lo mejor. Un único complemento la acompañaba incluso los días más duros del invierno: las gafas de sol. Los puños de Juanito no entendían de estaciones.



lunes, 4 de julio de 2016

Lecciones

Esta historia también se quedó fuera de mi libro:
99x99 (microrrelatos a medida).


Julianín llora, mira de reojo, y vuelve a llorar; su mamá no quiere comprarle esas zapatillas que anuncian en la tele. Es entonces cuando su madre, hastiada de caprichos, decide iniciarle en la vida. Enciende el ordenador, le muestra unas imágenes de críos con sandalias raídas, y él se enrabieta más. Luego le pone unas instantáneas de chiquillos descalzos pidiendo en la calle, y ahí ya, compungido, decide buscar las zapatillas de siempre. Cuando aparecen las fotos de niños amputados por minas antipersona Julián explota. Apaga el ordenador y comienza a atarse los cordones lo más fuerte que puede.


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En caso de que lo quieras dedicado, puedes ponerte en contacto conmigo y te lo haré llegar.

lunes, 20 de junio de 2016

Primavera de microrrelatos indignados


Con estas dos historias participo en la Primavera de Microrrelatos Indignados
que en esta ocasión trata sobre los refugiados.

PEQUEÑOS Y MANJARES
La abuela Sana llama a los niños y ellos acuden a la tienda de campaña cabizbajos. Cuando abre la bolsa Ashraf y Sulaf se asoman, y ella descubre cómo cuatro ojos hambrientos vuelven a mostrar deseo. Allí está, uno de esos productos que para ellos ahora es de lujo. Sana abre un envase y, les deja mirarlo unos segundos. Toma dos cucharas de plástico, abre el manjar con sumo cuidado, despega la tapa y se lo entrega. Mientras ellos hunden las cucharas en el yogur, y se deleitan con el sabor a coco, Sana lame entre lágrimas la tapa.


FRÍO 
En la sala de espera el reloj sigue congelado en las doce y la pantalla escupe nuevas citas alfanuméricas. Nasser está cansado de escuchar lo calurosa que está siendo esta primavera, pero las miradas de los demás pacientes le transmiten demasiado frío. Él, que se vio obligado a abandonar su país, y sobrevivió a un naufragio, no soporta que ahora le llamen aprovechado. No tiene donde volver así que se refugia en sus recuerdos. Solo desea volver a andar. Quizás hasta puedan extirparle los fantasmas que cada noche, mirándole a los ojos, le recuerdan las bombas y las ejecuciones.


martes, 14 de junio de 2016

En compañía

Esta historia se quedó fuera de 99x99 (microrrelatos a medida).


Nada más levantarse sale hacia el bar donde comenta los titulares del periódico mientras desayuna. Después se marcha a disfrutar con sus compañeros de valla cómo las grúas crean moles de viviendas de la nada. Al mediodía regresa al bar y toma algún tentempié mientras charla con otros clientes. Más tarde, sentado en la plaza, intenta arreglar el mundo hasta que vuelve resignado a la soledad hogareña. Cena una fruta y remolonea hasta que con un “hasta mañana” se despide de los extraños que le acompañan. Alguna vez su nuera, otras su hijo, las menos su nieto, le responden.

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