martes, 26 de febrero de 2013

La herencia

(La imagen está tomada de aquí)

Rodeada de familiares, pero sola, sus últimas horas transcurren con las penurias de su niñez surgiendo a borbotones. Nunca ha olvidado ni el frío que siempre hacía en casa, ni cómo repartía la comida con su hermano: cuando había sardina la cabeza para uno, la cola para el otro; cuando tocaba huevo sorteaban yema y clara. Si algún festivo tocaba ración completa ninguno podía acabarla. Ahora agoniza escuchando a sus hijos pelearse por su dinero, pero muere satisfecha porque ya no siente ni hambre ni frío. Sabe que las discusiones terminarán cuando muera; para eso lleva días comiendo papel.


miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Quién es él?



Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel, vestido con un pijama rosa, aunque la providencia quiso que en el último momento fuera niño. Asustados, sin saber qué hacer cuando despierte, Concepción y Eduardo ya tienen preparados los pañales, el arrullo, las toallitas y varias mudas. Quizás algún día él les odie, pero están deseando que despierte cuanto antes para demostrarle su amor. Tantas noches sin dormir, tantas súplicas y rezos al final dieron su fruto. Ya tendrán tiempo de contarle cuando crezca, a pesar de los consejos de la monjita, de dónde vino y quién es él.