viernes, 5 de noviembre de 2010

Compañero de viaje

Su cara refleja los estragos de la viruela y de la mala vida: “Estoy en paro, no tengo para comer. Si pudieran ayudarme con unas monedas o un bocadillo se lo agradecería". Hoy trae una guitarra, esto promete: "Intentaré alegrarles el viaje con una canción” Nos deleita con una de “Los Delinquentes” entre estación y estación: "Ahora viene lo mejor, es cuando me quito la gorra para ver si cae alguna moneda, y si no, también podéis regalarme una sonrisa que de ésas me caben muchas" Tras la recolecta abandona el vagón huérfano de monedas y atiborrado de indiferencia.

15 comentarios:

  1. Una denuncia muy bien escrita, Miguel. Vivimos entre demasiada indiferencia. Te voy a calificar como un microautor, porque me encantan tus reivindicaciones sociales.
    Un abrazo

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  2. Seguiré compartiendo sonrisas cuando no me queden monedas...
    Si me acuerdo y lo encuentro te enviaré un vídeo precioso al respecto.
    Abrazos

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  3. Maite acepto de buen grado el calificativo. Realmente me salen siempre de ese tipo las historias, y no es algo que haga a sabiendas.

    Anita Dinamita esperándolo estoy. Seguro que merece la pena.

    Abrazos para las dos.

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  4. Fue fácil... con solo una palabra de búsqueda y zas! es el título. Espero que te guste!
    Abrazos y sonrisas de autobús
    http://www.youtube.com/watch?v=0udJVDyC0M4

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  5. Las sonrisas son más difíciles de conseguir, seguro. Saludillos sonrientes

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  6. La palabra indiferencia todavía retumba en mi cerebro.

    Blogsaludos

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  7. La indiferencia es lo que me parece más triste y duro de aquí.

    Besos brujos

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  8. Hay veces que las costumbres y los habitos no son buenos. Acostumbrarte a ver ciertas cosas y coger hábitos de indiferencia...

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  9. Anita Dinamita muchísimas gracias por el enlace. Totalmente recomendable desde luego. Es una historia tierna y entrañable, de las que llegan. Gracias de nuevo. Saludos.

    Puck últimamente las sonrisas se venden muy caras. Nos hemos vuelto egoístas en ese sentido y cuesta horrores regalarlas.

    Adivín Serafín te aseguro que es lo que vi.

    Annie nos hemos vuelto completamente insensibles. Al menos tú no.

    Temujin en ralidad pasa así. Lo estás viendo a diario, y llega un momento en el que ya nada te sorprende ni te despierta, es una de tantas otras cosas que obviamos.

    Saludos a todos y gracias por vuestros comentarios. Vosotros hacéis este blog.

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  10. No creo que halla tanta indiferencia.
    Yo, que no la tengo, veo a mucha gente que tampoco y la gente se para y escucha y ayuda.
    Es algo que me atrae mucho, algo de lo que nunca paso de largo por todo lo que significa.
    Bicos.

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  11. Carmela supongo que habrá que todo, aunque en lo que se refiere a los que piden en los transportes públicos creo que en general sí se cumple lo de la indiferencia. Quizás hay demasiados.

    Saludos

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  12. Las sonrisas no se venden, se regalan. Te envío unas cuantas para pasar la semana. :-) :-) :-)
    Saludillos sonrientes

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  13. Las recojo Puck, siempre vienen bien, y más si son regaladas.

    Saludos

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  14. Yo he tenido en muchas ocasiones esos compañeros de viaje, no siempre les he dado monedas y entonces tampoco me he atrevido a ofrecerles sonrisas, y la verdad es que me he sentido mal, y más aún porque sé que mi hijo alguna vez ha hecho esto, incluso publiqué una entrada sobre ello hace tiempo, te la dejo por si quieres leerla.
    http://zarandajasdeirene.blogspot.com/2008/02/concierto-gratis.html
    Besos, Miguel.

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  15. Irene bonita anécdota. Seguro que se le quedó una cara de asombro al veros que tardaría tiempo en quitársele.

    Saludos, y gracias por el enlace

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