viernes, 29 de septiembre de 2017

El maestro inexperto


Amante autodidacta de la mecánica cuántica, tenía una licenciatura en Biología Molecular y multitud de trofeos como experto ajedrecista. Gran aficionado al vino, había ganado varios premios al mejor sumiller del país, aunque su sueldo privilegiado se debía a su excelente reputación como analista financiero en temas bursátiles. Seguía acaparando distinciones que acreditaban sus grandes dotes cognitivas y perceptivas pero dormía atormentado pensando en la mañana siguiente. A diario, al salir a trabajar, coincide con su vecina. Y cada día abandona perplejo el ascensor incapaz de descifrar el movimiento de ojos y la sonrisa tímida que ella le dedica. 

Con este microrrelato participo en la propuesta semanal de "El bic naranja". En este caso la fotografía en la que había que inspirarse es la que acompaña esta entrada.


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