martes, 5 de septiembre de 2017

El falso profeta


Para J.G.M.

Siempre que Jorge viaja en el Cercanías, sin libro ni móvil, le persigue la obsesión de que ese día acaba el mundo y él es el único superviviente. Entonces le gusta observar a las viajeras para averiguar con cuál conseguiría que la especie no se extinguiera. La de enfrente tiene las piernas gordas; a la del fondo le sobra maquillaje, y la rubia estirada viste fatal. Hoy, según elimina opciones, una voz varonil le ha sacado del letargo: “¿Qué te pasa cariño?”. Ese susurro le basta para olvidar sus ansias de salvador. Hace tiempo que no cree en profecías.

2 comentarios:

  1. El amor es libre, como la ensoñación que muchos viajes de tren provocan.

    Un abrazo

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  2. En profecías ni en profetas, según parece.

    Saludos,

    J.

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