martes, 6 de julio de 2010

Ideas enlatadas

Para el vecindario Victoriano era un bicho raro y él tenía claro el porqué. Su prodigioso cerebro funcionaba siempre al límite procesando todo tipo de información, y ahora tenía como hobby el descifrar todos aquellos problemas matemáticos, enigmas y acertijos que a lo largo de la historia se habían mantenido irresolubles. Podría haber pasado a la posteridad como el científico más insigne e incluso haber ganado todos los Premios Nobel posibles; sin embargo vivía casi en la indigencia y sólo era conocido por el estrepitoso ruido que emitían los rebosantes cajones que estallaban casi a diario en su casa.

6 comentarios:

  1. Este relato me recuerda a otra película, Pi (Darren Aronofsky, 1998). No sé si será influencia o pura casualidad pero me gusta.
    Saludos.

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  2. ¡Hola Miguel!

    A veces, lo expecial, lo extraordinario, no se valora, o se desprecia en el mundo de los "normales", que somos casi todos.

    ¡Un abrazo!

    Miguel

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  3. bolboreta no conozco la película pero me alegra que te recuerde a otra historia. La idea me surgió en la Renfe leyendo un anuncio publicitario en el que ponía "NO guardes tus ideas en el cajón" o algo parecido. Saludos

    anapedraza (Miguel) es que lo de "normal" o "anormal" es demasiado relativo. Un abrazo para ti también

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  4. Estoy totalemtne segura de que eso existe en la realidad, ya sea por decisión propia o por ignorancia de las instituciones competentes.
    Besos.

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  5. Irene yo también lo creo. Hay grandes incomprendidos sueltos por ahí que nunca serán conocidos por los demás.

    Saludos

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  6. Por cierto si queréis leer más comentarios sobre este micro os dejo el enlace a la entrada publicada en "El Microrrelatista".

    http://elmicrorrelatista.blogspot.com/2010/07/ideas-enlatadas.html

    Saludos

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