jueves, 1 de julio de 2010

El almendro del cementerio

Abril-1945: la hambruna no hace distinciones.
El mercancías viaja atestado de críos que buscan por los pueblos algo con lo que engañar al hambre. Atiborrados de necesidad saltan antes de que el tren pare pero uno de ellos falla y pierde sus piernas en la vía. Lleva una almendra en el bolsillo y la muerte escrita en su cara. Una mujer le acoge mientras aguardan al médico del pueblo vecino. Minutos después ya nada importa. Un sermón, tierra y un agujero acaban con sus trece años. Ni tan siquiera sabían su nombre.
Marzo-2009: una vez más el almendro florece.

8 comentarios:

  1. La vida sigue, aunque el recuerdo continúe ahí.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  2. No debería morir ningún niño.
    Salu2.

    ResponderEliminar
  3. Una bella historia.
    También es verdad lo que dice Dyhego.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Es una historia precisa para un lugar y un hecho tan tristes...

    ResponderEliminar
  5. La historia es triste, pero os aseguro qeu es real. Se la he oído contar a mi padre bastantes veces, y pasó en la postguerra en un pequeño pueblo de Cuenca.

    Efectivamente ojalá nunca más vuelvan a ocurrir hechos como éstos.

    Saludos y gracias por vuestros comentarios

    ResponderEliminar
  6. ¡Qué tristeza!, es terrible que estas cosas ocurran, pero han sucedido y todavía sigue sucediendo, aunque no sea de la misma forma.
    Precioso el almendro en flor, nos quedaremos con esa parte positiva, todas las primaveras florecen los almendros.
    Un beso, Miguel.

    ResponderEliminar
  7. Irene habrá que quedarse con lo poitivo, tienes razón.

    Esta historia la publiqué antes en mi otro blog: Mis fotos de Madrid
    http://madridfotoafoto.blogspot.com/2010/02/el-almendro-del-cementerio.html

    Y también en El Microrrelatista:
    http://elmicrorrelatista.blogspot.com/2010/06/el-almendro-del-cementerio.html

    Os dejo los enlaces por si queréis echar un vistazo a los comentarios.

    Saludos

    ResponderEliminar