miércoles, 3 de abril de 2013

Mercancía familiar


Sus apellidos nuevos: “Gómez Martín”, nada tenían que ver con su nombre o sus rasgos. Cuando llegó no sabía dónde venía ni por cuanto tiempo, pero los abrazos, besos y promesas que la abrumaron al llegar la hicieron sentir que había encontrado su sitio.
Las prisas por borrar su pasado, y el ansia por convertirla en esa hija tanto tiempo deseada, enseguida difuminaron la magia inicial y fueron alimentando las heridas que arrastraba en el alma. 
Hoy acompañada del fracaso, la tristeza y la incomprensión, regresa a su país sintiéndose mercancía que primero se prueba, y después se devuelve.

P.D. No te pierdas la última entrada de mi otro blog de microrrelatos "Entre vueltas de tuerca". Se titula "Preposiciones entre cuerpos".


7 comentarios:

  1. Una realidad muy dura. Una adopción frustrada tiene que afectar mucho a la criatura, pero si encima implica un cambio de cultura, debe ser ya brutal. Muy en tu linea de realismo demoledor.

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    1. Da por seguro que a mí no me gustaría estar en su lugar. Debe ser brutal

      Saludos.

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  2. Buf, este relato es de los que no te deja impasible tras su lectura, necesita ser masticada tanta tristeza.

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    1. Ojalá a alguien le sirva para darse cuenta de que con determinadas cosas no se juega.

      Besos.

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  3. ¿Puedo decir que no me gusta? Quiero decir la historia, el fracaso, la devolución. Pufff.
    saludillos

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  4. Miguel Ángel, sin duda un microrrelato duro que a buen seguro es el reflejo de una historia real, que aunque no la veamos ni nos la muestren, están ahí.

    Un abrazo.

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  5. Doloroso, Miguel. Este es un micro que no puede dejar -debería decir que no deja- indiferente a nadie. Brillantes tus trazos de realismo, sin ahondar por ahondar en la herida.

    Un abrazo,

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