miércoles, 4 de julio de 2012

Profesional



Antes de marcharse al trabajo se duchaba, se afeitaba, eliminaba los pelos que le nacían en las orejas, se cortaba las uñas y se las limaba. Era necesaria una pulcritud extrema para rendir al máximo. A continuación se ponía su ropa más elegante, se echaba fijador, se hacía la raya al lado derecho y por último se masajeaba las manos. Al llegar a su puesto se enfundaba un sayo negro que le tapaba hasta los pies, y un capuchón, con dos agujeros a la altura de los ojos, del mismo color. Después tomaba el hacha y comenzaba la faena.


P.D. La foto no es mía, está tomada de la red.



11 comentarios:

  1. Cachis! yo que me había imaginado que era un costalero de Semana Santa...
    Me gustó leerlo.

    Un beso

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  2. Pues iba yo por el Ku Klux Klan, pero no quedó lejos. Bueno, bueno, en su terrible ironía.

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  3. Pues a mí ...me habías despistado y creí que era un político dispuesto a sacar las tijeras. Aunque bueno, pensándolo bien ¿quién dijo que no lo era?...de la tijera al hacha, sólo hay una cuestión de tamaño.

    Besos airosos.

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  4. Hay mucho profesional por ahí fuera sí. Se preparan a conciencia, aunque parezca que no tengan.

    Un saludo indio
    Mitakuye oyasin

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  5. Ufff que escalofrío!!!

    Besos desde el aire

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  6. No cabe duda que este señor es un empleado eficiente como lo fue Adolf Eichmann.

    Saludos

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  7. BUENÍSIMO, Miguel. Has escrito, para mi gusto, un micro de antología. La pulcritud ante todo, sí señor. Y se mata, pero limpiamente, y con las cosas como han de ser, di que sí. Felicidades.
    Un abrazo.

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  8. Volver de vacaciones y ver que los que han continuado tecleando lo hacen así de bien, da un regustillo de envidia malvada de la leche!!!
    Muy bueno, Miguel!
    Besos!

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  9. Muy bueno, todo ironía pero al fin y al cabo su profesión no está reñida con la higiene ¿no?

    Besitos

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  10. Caí en la misma trampa que Paloma.
    Qué bueno eres cuando eres malo

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