martes, 10 de octubre de 2017

Ruleta 6


Les gustaba quedar en la línea circular, a la misma hora, para que el azar trabajara. Él montaba en Lucero y ella en Manuel Becerra, la parada más lejana. Ambos tomaban el sentido al azar: unos días sentido 1, otros sentido 2. Cuando coincidían, una o dos veces por semana, se apeaban y disfrutaban de sus cuerpos en el primer sitio que encontraban. Muchos conocidos les criticaban, o les acusaban de tarados, pero ellos reían. Esas casualidades semanales valían más que los encuentros esporádicos mensuales de otros. Mucho más que los encuentros que ellos mantenían desde que se casaron.

3 comentarios:

  1. Mantener la llama del azar. Seguramente una buena manera de mantener la llama del amor, que tal vez es una misma llama.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. El azar mantiene la pasión, (casi) todo el mundo sabe eso.

    Saludos!

    J.

    ResponderEliminar