viernes, 27 de octubre de 2017

Cabeza abajo


Asustado por las noticias desenchufó la televisión, abandonó radio y periódicos. O el mundo estaba del revés, o él vivía cabeza abajo. Se hizo trapecista y tras infinidad de giros, saltos y tirabuzones, todo siguió negro. Se metió a astronauta, experimentó la ausencia de gravedad y el movimiento caótico, sin mejora. Paracaidista, hombre bala, probador de atracciones, todo fracasó. Ya no sale de casa y solo le motiva meterse en la lavadora y pulsar la tecla de inicio. Ha probado los programas rápido, eco y normal, pero tras decenas de vueltas sigue sin ver el mundo a su manera.

2 comentarios:

  1. Pobre hombre. Igual hay un programa de lavado en el que su arte sea para aplaudir

    Un abrazo

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  2. Mucho esfuerzo para seguir siendo él mismo. ¿Por qué pretender cambiarse?

    Saludos,

    J.

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