miércoles, 5 de noviembre de 2014

Autodefinido



Entró en mi oficina y de improviso me soltó que era muy desgraciada. Me dijo que acababan de despedirla; que llevaba separada años, pero su marido seguía abonándole la pensión; que acababan de exigirle el abono, con intereses, de un recibo por retrasarse dos días en pagar; que yo le parecía honrado… Supuse que se había equivocado de despacho, pero la escuché, sin interrumpirla, esperando a que acabara para retomar mis asuntos. Minutos después suspiró aliviada, me estampó dos besos, un apretón de manos y emocionada me agradeció el haberla escuchado. Tras cerrarse la puerta, decidí acabar el autodefinido.


3 comentarios:

  1. Era una buena decisión, porque ella no sabía que el despacho que buscaba, estaba dos puertas más allá. Sin gafas ni lentillas, se había aventurado a charlar con su amiga Manuela, del Ministerio de las ocupaciones perpetuas:-)

    Un cordial saludo...que acabo el crucigrama y me largo a casa.

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  2. A veces sólo se necesita desahogarse, da igual con quién. Me alegra ver que estás de vuelta.

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  3. Albada2, Miguel Ángel, la historia en un porcentaje bastante alto está basada en algo que me sucedió a mí hace algún tiempo. Yo era el del autodefinido, aunque esa ha sido una de las pocas licencias que me he tomado al escribirla.

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