jueves, 30 de octubre de 2014

Amores de barra


Mientras sirve las cervezas escucha alardear a algunos clientes sobre sus conquistas y soporta sus coqueteos de tercera división. En ocasiones se sincera y me cuenta lo cabrones que somos los tíos casados, porque en cuanto pasan unos años menospreciamos a nuestras mujeres y sólo queremos acostarnos con la primera que aparezca. Le cuento que no todos somos iguales, que ella aún es muy joven y no debe creerse todo lo que escucha. Ella calla, y absorta me sirve otro whisky. Yo continúo hojeando el periódico y apuro mi copa, ansioso por pedir otra y tenerla de nuevo cerca.


4 comentarios:

  1. Bah, todos sois iguales XDDD
    Me has recordado a cuando era joven y camarera...
    Abrazo

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  2. En la barra de un bar se explican las verdaderas vidas. Y suelen se los oídos de esas muchachas las que acaban sabiendo las verdades del alma humana.

    Buen post. Un cordial saludo.

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  3. Me recordó a Café Quijano "La única verdad... es que todo es mentira".
    Es cuestión de estrategias, y este tipo la tiene mucho mejor.
    Un gusto leerte de nuevo.

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  4. Las barras de bar dan mucho de sí, son lugares que me inspiran mucho, simplemente con echar una ojeada a los parroquianos puedes sacar varias historias que contar.
    Besos de gofio y no te hagas esperar tanto.

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