miércoles, 19 de noviembre de 2014

Remordimientos


Los besos que nunca te di abrasan mi boca. Los abrazos que no te ofrecí cargan mis brazos como a un levantador de pesas. Las caricias que me ahorré estallan en mis manos. Los poemas que te escribí, y no te leí, abarrotan mi cerebro. Los “te quiero”, “para siempre”, “no me olvides”, “yo también”, se enquistan en mi garganta. Y sin embargo muero sin que nada de eso me importe ya. Hoy, mientras la vida se me escapa a la carrera entre máquinas, jeringas, goteos y médicos solo me atormenta el marcharme sin ni tan siquiera haberte conocido.


3 comentarios:

  1. Los silencios pesan como losas. El final de drogadicción era optativo, pero me gusta que lo expresases, porque cada silencio, cada acción y cada inhibición, es una encrucijada que marca un destino. Por las palabras, por los abrazos, por los besos. Por dejar en el cielo de un nimbo los afectos.

    Un abrazo.

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  2. Menudo final y toda una vida en 99 palabras. Felicidades.
    Besicos muchos.

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