jueves, 14 de marzo de 2013

Historias (ir)reales


Después del timbrazo, movió la mirilla y les vio intentando reventar la puerta. Entre insultos y golpes la llevaron encañonada, con los ojos vendados y maniatada, hasta un edificio en el que solo se escuchaban gritos y llantos. En cuanto aparecieron las descargas, los latigazos y las quemaduras, sus alaridos se acoplaron sin esfuerzo al sonido de fondo. Cuando creía que todo había terminado, varios hombres se aliviaron con ella y después la arrastraron hasta un camión junto a otras personas desconocidas. Hoy en el noticiero dicen que diez individuos peligrosos murieron anoche en un enfrentamiento con el ejército.
 


7 comentarios:

  1. ¿Y quién confía plenamente en la información ofrecida por los noticieros?
    Qué terrible tu historia.

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  2. Este micro se me clava en el corazón, Miguel, porque rasca en mi infancia, en mi memoria, en padres de amigos que corrieron esa suerte.

    ¡Excelente forma de tratarlo! ¡Enhorabuena!

    Un abrazo.

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  3. La cara más amarga de los sucesos es a veces la que queda oculta. Me parece especialmente cruel (lo que le da idem fuerza) la expresión "aliviarse con".

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  4. Irrealidades muy reales y crudas. Estas cosas son de las que marcan.
    Besicos muchos.

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  5. Ee tan bueno que lo malo es que es demasiado real... Me ha pasado lo mismo que a Cybrghost con ese "aliviarse", es expresión produce todavía más asco y malestar, muy bien elegida la palabra.

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  6. Eso de "aliviarse" siempre me ha raspao al escucharlo.
    Tremendo.

    Saludos.

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