lunes, 12 de abril de 2010

Caprichoso azar



-¡Inútil! ¡Imbécil! ¿Para qué sirves?
María soporta indiferente el chaparrón: hace tiempo que su corazón está frío y ya nada le afecta. Quizás, por una vez, él tiene razón y es que Manuel no le perdona que haya lavado los pantalones en los que llevaba ese décimo que habría cambiado su vida.

-¡Esta ha sido la última! ¡No vuelves a verme!
Tras el portazo un silencio sepulcral se adueña de la casa. María arroja al suelo el décimo lavado y saca otro de su bata. Abre el periódico y esboza una sonrisa que se convierte en una ruidosa carcajada.

10 comentarios:

  1. Se la coló bien...

    Choriza!!!

    Pero le estaba bien empleado.

    Por Machista...

    ResponderEliminar
  2. Buena jugado la de la señora. Ahora le toca vivir.

    Un saludo Miguel

    ResponderEliminar
  3. Por suerte hay veces en las que el final no es tan triste al que estamos acostumbrados.

    En este caso le salió rana.Ojalá se diera más veces.

    Saludos, y gracias por vuestrso comentarios

    ResponderEliminar
  4. Muy bueno si señor....asi siempre. Un abarzo.

    ResponderEliminar
  5. Buenisimo!
    Empecé "esbozando una sonrisa que se transformó en macabra carcajada"

    Saludos!

    ResponderEliminar
  6. ¡Pobrecito!, cualquiera se fía de las mujeres, jajajaja. Yo no sería tan mala, si no fuera estrictamente necesario.
    Besos, Miguel.

    ResponderEliminar
  7. Una lección que muestra a todos los jugadores de lotería a tenerse más fé,y no ser tan descuidados

    ResponderEliminar
  8. Lecciones de las que hay que aprender. Ella aprendió a base de palos, y al final se vengó.

    Saludos

    ResponderEliminar