martes, 21 de noviembre de 2017

Los soldaditos


Estaba siempre sentado, como parte del paisaje, frente a mi trabajo. Le acompañaban su don Simón y unos soldaditos de plomo que hipnotizaban a los transeúntes y que jamás dejaba tocarlos. Decía que daban mal fario y no quería pasárselo a nadie. Ayer le vi tumbado, sangraba por el pecho. Con reparo me he acercado, estaba muerto. En un impulso irrefrenable he cogido los soldados. Tras limpiarlos los he puesto en una vitrina. Anoche mi mujer me abandonó; hoy me han despedido, y el coche ha gripado. Al entrar en casa los soldaditos aguardaban formados, apuntándome con sus fusiles.

3 comentarios:

  1. Inquietante el post. No sé si existe el mal fairo, pero puede ser que sí

    Un abrazo

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  2. Jaja lo que son las coincidencias. A veces parecen programadas, muchas veces para mal.
    Saludos salados.

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  3. Dicen que el que avisa no traiciona. Y Simón avisó...

    Saludos,

    J.

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