lunes, 20 de junio de 2016

Primavera de microrrelatos indignados


Con estas dos historias participo en la Primavera de Microrrelatos Indignados
que en esta ocasión trata sobre los refugiados.

PEQUEÑOS Y MANJARES
La abuela Sana llama a los niños y ellos acuden a la tienda de campaña cabizbajos. Cuando abre la bolsa Ashraf y Sulaf se asoman, y ella descubre cómo cuatro ojos hambrientos vuelven a mostrar deseo. Allí está, uno de esos productos que para ellos ahora es de lujo. Sana abre un envase y, les deja mirarlo unos segundos. Toma dos cucharas de plástico, abre el manjar con sumo cuidado, despega la tapa y se lo entrega. Mientras ellos hunden las cucharas en el yogur, y se deleitan con el sabor a coco, Sana lame entre lágrimas la tapa.


FRÍO 
En la sala de espera el reloj sigue congelado en las doce y la pantalla escupe nuevas citas alfanuméricas. Nasser está cansado de escuchar lo calurosa que está siendo esta primavera, pero las miradas de los demás pacientes le transmiten demasiado frío. Él, que se vio obligado a abandonar su país, y sobrevivió a un naufragio, no soporta que ahora le llamen aprovechado. No tiene donde volver así que se refugia en sus recuerdos. Solo desea volver a andar. Quizás hasta puedan extirparle los fantasmas que cada noche, mirándole a los ojos, le recuerdan las bombas y las ejecuciones.


1 comentario:

  1. ¡Las abuelas! y las madres. ¿Dónde están las nuestras que no nos tiran de las orejas?

    Los sobrevivientes muchas veces siente vergüenza por haberlo conseguido, son esas miradas las que también matas.

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