martes, 23 de julio de 2013

Círculos viciosos

(La foto está tomada de "El País")

Se sentó junto a la puerta y esperó a que una hornada nueva irrumpiera. Quizás en esta remesa estaría la mujer de su vida. Al entrar la marabunta al tren, sus ojos se clavaron en una muchacha rubia y se enamoró al instante. Tardó una estación en lograr contacto visual y otra más para hablar con ella. A la tercera se cogieron de la mano y a la cuarta se besaron. En la quinta empezaron las discusiones y en la sexta ella decidió bajarse. Apenado, se sentó junto a la puerta y esperó a que una nueva hornada irrumpiera.


7 comentarios:

  1. Practicidad pura.
    Retrato del eterno triunfador.
    Oda a la perseverancia.

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  2. Este relato me suena mucho ¿lo habías publicado ya?Ahora me sigue pareciendo bueno, una maravillosa imagen de una relación en un viaje de metro.

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    1. No Miguelángel, es nuevo. Tengo otros basados en el metro o en el tren, pero éste es la primera vez que lo cuelgo en alguno de mis blogs.

      Saludos

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  3. Toda una vida que pasa ante nuestros ojos, como una película. Bella imagen.
    Besicos muchos.

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  4. Ella entraba en el segundo vagón, siempre. Contactaba visualmente en unos quince segundos. Se dejaba enamorar con dos caídas de pestañas. Se colocaba el cabello justo antes de llegar a la siguiente estación. Para repetir, en el siguiente convoy, el mismo ritual.

    Cuando hoy una mirada miope la atravesó, supo que seguiría en el mismo vagón, hasta cuando él estuviera en él.

    Un abrazo.

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