jueves, 16 de mayo de 2013

Desahuciado



Primero fue el vivir pensando que no podría cumplir con todas las obligaciones que la sociedad le había impuesto. Después llegó la amenaza del embargo, y la posibilidad de perder lo poco que le quedaba. Lo último fue soportar el que algunos le pusieran esa etiqueta de moroso, y de persona de poco fiar, que ahora siempre le acompaña. Hoy, mientras limpiaba la habitación de su hijo, ha golpeado sin querer su hucha y la ha roto. Cuando el niño se ha asomado, alertado por el ruido, no ha dicho nada. Él aún no sabe cómo interpretar ese silencio.

(Esta es mi segunda aportación a la Primavera de Microrrelatos Indignados)


6 comentarios:

  1. Un micro que refleja una triste realidad. Al leer tu última frase. "Él aún no sabe como interpretar ese silencio". He recordado una cita de Miles Davisque. "El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos."
    También participo, en esta jornada de micros indignados desde mi blog "Barcos de papel"
    Me quedo por aquí, para seguir descubriendo otros tantos relatos.
    Abrazos solidarios:)

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  2. Qué duro ese silencio, que duró poner palabras propias a los silencios ajenos. A los del hijo, los de los amigos, los de la familia...
    Me gustó mucho, Miguel.
    Abrazos

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  3. Lo peor quizás esa etiqueta de sospechosos (aquello de se cree el ladrón que todos...) que nos han colgado a todos y a ver como viviremos ahora con ese lastre.
    Terrible la madurez sobrevenida y obligada del chiquillo, algo que inocentemente creí que habría sido desterrado de nuestra sociedad por siempre.
    Un abrazo de esperanza desde la almbrada.

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  4. Ese silencio creo que dice tanto, los niños saben más de lo que nos pensamos.

    Muy buena tu aportación. Saludos.

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  5. Grande, de verdad y no sé cómo te sale tan perfecto lo de las 99 palabras, ni le falta ni le sobra ninguna. Un abrazo.

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  6. Como dicen los que llegaron antes, perfecto en todo: en ese silencio, en las miradas acusadoras, en las sospechas,...
    Muy buenas 99

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