martes, 28 de febrero de 2012

Distanciados




Ella encendió el tocadiscos y sentada en la cama comenzó a desnudarse. Él se acomodó y se limitó a mirar.
Ella fue desvistiéndose sin prisa; primero la chaqueta, luego la blusa y después la falda. Él no quiso perder tiempo y fue bajándose la bragueta. 
Mientras tarareaba una canción, ella se quitó el sujetador y el tanga. Él se acariciaba y solo era capaz de escuchar a su corazón desbocado. 
Cuando ella se desnudó por completo apagó la luz, corrió las cortinas y bajó la persiana. Él se subió la cremallera y entre maldiciones arrojó los prismáticos al suelo.

lunes, 20 de febrero de 2012

Una vida de libro (el micro de la quedada del sábado)



Ansioso por salir, su madre dio a luz en la Biblioteca Nacional. Al crecer rodeado de novelas, revistas, manuscritos, e incunables, sus primeros recuerdos siempre los asoció al olor del papel y de la tinta. Con dieciséis años comenzó a trabajar en la Cuesta de Moyano, después estudió Biblioteconomía e incluso escribió varios libros. Tras conocer a Lolita en la Feria del Libro se mudaron a vivir juntos a la calle Libreros. Allí falleció ayer abrazado a un facsímil de El Quijote; justo a esa hora el telediario anunciaba que el libro electrónico superaba en ventas al de papel.


P.D. Este fue el micro "tuneado" que leí en la Segunda Macroquedada Microrrelatista. Le tocó a Arte Pun.  


lunes, 13 de febrero de 2012

La vida en dos rayas



Conchi y Javier eran envidiados por todos. Llevaban cinco años casados, se querían, vivían en una zona lujosa, tenían trabajos inmejorables y amigos de los de verdad. Sin embargo nadie conocía su secreto: buscaban como obsesos una raya para poder ser plenamente felices. Desde hacía tiempo, la necesidad de encontrarla dificultaba sus relaciones y les creaba un vacío que les iba separando. Mes tras mes esperaban el ansiado día en el que repetían el ritual: Conchi, recién levantada, entraba al baño y Javier esperaba nervioso. La expectación acababa cuando ella salía desencajada y sin haber visto la segunda raya.


jueves, 9 de febrero de 2012

Calvario



Aquel cuerpo fofo y velludo, que me perseguía con lascivia, era el mismo que entraba en éxtasis cuando se arrodillaba para rezar. Sus dedos huesudos que fotografiaban mi cuerpo desnudo, aún por madurar, eran los mismos que hojeaban las páginas amarillentas de la Biblia. Aquellas manos sudorosas que cada noche recorrían cada centímetro de mi piel aterrada, eran las mismas que después me ofrecían la hostia para limpiar mis culpas. Mi cuerpo, mis dedos, mis manos, que antes pedían perdón por sentirse sucios, aunque eran inocentes, hoy rebosan alegría al verlo tirado como un perro, porque se saben culpables.


P.D. La foto está tomada por la zona de Embajadores.

lunes, 6 de febrero de 2012

La cuesta



Las dos hipotecas, la letra del coche, el teléfono fijo, el móvil, el colegio de Saúl, la luz, el gas, el agua, la cola del paro... Todo esto dejó de importarle cuando los niños de San Ildefonso sacaron las bolas del sorteo del Niño. Comparó los cinco números con los de su décimo y supo que era el momento tantas veces soñado. La cuesta de enero, por primera vez en mucho tiempo, dejó de tener importancia para él. Decidió que esta vez la tomaría hacia abajo, eligió la pendiente más empinada que encontró y se lanzó. Ayer le enterramos.