lunes, 16 de enero de 2012

De cartón piedra



Cada noche, mientras Madrid dormía, soñaba que aquel cuerpo perfecto era sólo suyo. No le importaba parecer extravagante o inadaptado, estaba harto de su vida aburrida. A diario disfrutaba viéndola a través del escaparate, entre carteles de rebajas, comprobando lo bien que le sentaba cualquier modelo. Anhelaba besarla y bailar con ella una canción de Serrat. Por eso, aunque sospechaba el revuelo que se armaría, abandonó su estatismo y lanzó aquel pedrusco contra el cristal. No pudo ni tocarla, al instante se lo llevaron. Desde entonces espera, acumulando polvo en un almacén, que cualquier día ella venga por él.


P.D. La foto está tomada en la plaza de Jacinto Benavente.


8 comentarios:

  1. El maniquí que cobra vida, como en los cuentos de Andersen.... muy inspirador.
    Un abrazo

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    1. Lo tenía en la cabeza dándole vueltas durante unos días y al fin salió.

      Un abrazo para ti

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  2. Miguel Ángel, le has cambiado la historia a la canción de Serrat —De Cartón Piedra — dejándola del revés, y como en ella, la historia aquí también sorprende. Es además muy literaria.
    Un saludo.

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  3. Exacto Nicolás. No sabía si alguien se iba a dar cuenta pero veo que tú lo conseguiste. como decía en el anterior comentario llevaba pensando la historia unos días y no acababa de rematarla pero la canción de Serrat me ayudó bastante.

    Un saludo

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  4. Hay que moverse por lo que uno quiere, aunque salga mal.

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    1. Si ni tan siquiera hacemos eso, ¿qué nos queda?

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  5. Me ha gustado mucho el giro final.

    Besos desde el aire

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    1. Bueno al menos contigo lo conseguí. Lanzo también mis besos al aire, espero que te lleguen.

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