miércoles, 13 de junio de 2018

Volver a empezar

Sale del bar tambaleándose y al intentar erguirse no puede evitar la primera bocanada. Según expulsa añadas completas de Rioja, siente cómo su piel pierde el enrojecimiento. En la segunda bocanada expele barriles de cerveza, solo tradicionales, para recuperar el equilibrio y la autoestima. En la tercera, cubalibres y carajillos se llevan la ansiedad y el trastorno bipolar. Cuando se siente vacío y desintoxicado, suena el teléfono. Al descolgar escucha, muchos años después, esa voz acaramelada que el alcohol nunca ha podido amargar. Tras minutos de reproches, arrepentimientos y perdones, se repeina y compra champán para celebrar la reconciliación.

2 comentarios:

  1. Uf, esos reincidentes de alcohol con besos.

    Muy bueno. Un abrazo

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  2. Siempre habrá un motivo de celebración.

    Saludos,

    J.

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