martes, 13 de septiembre de 2016

Proyectos frustrados


Cada mañana, al levantarse, se dirige a su despacho y abre el cajón donde se acumulan decenas de pagarés que ya jamás cobrará. Junto a ellos se apolillan los planos de urbanizaciones, polideportivos y edificios, todos con su rúbrica, que o se quedaron a medias o nunca pudo comenzar. Regresa al dormitorio y la ve dormir. Entonces piensa en su relación, legalizada por papeles y firmas, ratificada por “en la salud y en la enfermedad”, “hasta que la muerte os separe” y un solemne “sí quiero”. Después sale al patio y teclea en el móvil el teléfono de Alicia.


3 comentarios:

  1. Una historia amarga. Lo que pasa que yo esta no la veo cerrada en 99 palabras. Me deja sabor de fragmento de algo.
    Salud.

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  2. Una muy buena historia. Yo creo que sí está cerrada y no necesita más. Me encantó. Un saludo

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  3. El resto ya lo rellena la imaginación, aunque no esté cerrada se sabe de que va. Paz.

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