viernes, 13 de mayo de 2016

Temporal


Firmaron el divorcio un jueves gélido y huracanado. Tras años de mentiras el viernes, entre chubascos, se escupieron sus reproches macerados en rutina. Quedaron para charlar el sábado, dejando de lado pullas e insultos. Un domingo despejado sus manos se entrelazaron y un beso furtivo selló la despedida en el portal. Un lunes luminoso de marzo compartieron cena, copas y risas. Dejaron que sus cuerpos se redescubrieran ese martes que anunciaba la llegada de la primavera. El miércoles él regresó al apartamento para recuperar perchas y cajones. Hoy jueves el del tiempo anuncia desconcertado que ha vuelto el invierno.

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