viernes, 29 de abril de 2016

Desparejado


Le vio jugar al rescate, patear balones embarrados y ponerse de puntillas en las fotografías grupales. Estuvo expectante, junto a la chimenea, muchos cinco de enero y no faltó cuando Luis empezó a tontear con Julia ni tampoco en el primer beso. Soñó con verle formar una familia e incluso que alguno de sus hijos lo adoptara. Aquel día al entrar solo en la lavadora, cuando su pareja se despistó entre la ropa destinada a Cáritas, predijo su final. Desde entonces, ninguneado, ha ido dando tumbos por los cajones. Hoy el calcetín de la suerte duerme en el basurero.

4 comentarios:

  1. Amargo e injusto final, para una prenda de ropa que lo acompañó por tanto tiempo. Pero es, prácticamente, el incierto destino de todos los calcetines del mundo: perderse el uno del otro.

    Saludos, Miguel!

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  2. Vaya, parece que hemos cambiado un poco, si no el estilo, si la temática. Pero sigue siendo una delicia leerte.
    Salud.

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  3. Lo malo es que somos, muchas veces, como esos calcetines desparejados cuyo misterio nos embarga ante la lavadora de la vida.

    Un abrazo

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