viernes, 11 de diciembre de 2015

El rey del brillo

Un taburete, betún, ceras, cepillos, bayetas… Marcial, autoproclamado «rey del brillo» ofrece por cuatro euros conversación y zapatos en los que incluso se podría comer. Superviviente del arte de lustrar calzado sueña con que algún día cambie su suerte, y así disfrutar viendo que otro se los limpia a él. Y como a veces los sueños se cumplen, dos años después abandonó su metro cuadrado de acera de la Gran Vía para enfundarse en un traje elegante y unos botines tan relucientes como la inscripción que reza en su lápida: «El símbolo de la elegancia es el zapato limpio».

Después de mucho tiempo sin colgar nada, os dejo hoy con esta historia con la que participé hace un par de meses en Esta noche te cuento. Se trataba de escribir un microrrelato que tuviera relación con los Epitafios.

3 comentarios:

  1. Quien es elegante, elegante es hasta la muerte. Lástima que consiguiese ver cumplirse sus sueños un poco tarde.

    Buen micro.

    ResponderEliminar
  2. Es un arte perdido. Y lo que tienen que tener oído estos señores.

    ResponderEliminar
  3. Pes no era mal epitafio, para cualquiera, gente de mundo también.

    Un abrazo

    ResponderEliminar