miércoles, 29 de junio de 2011

Atletas urbanos


El subía empujado por la muchedumbre, ella bajaba desbocada tratando de alcanzar aquel metro como si en ello le fuese la vida. Tras chocar tomaban café, de dos sorbos, en un McDonalds.

Hoy, dos años después siguen corriendo. Sus horarios cambiados hacen que sólo consigan charlar telefónicamente, aunque siempre algo ineludible les obliga a colgar. En la poca intimidad ganada a sus dos hijos ella, agotada, finge sus orgasmos para dormirse cuanto antes, él se derrama precozmente para consultar su agenda.

Prometieron amarse toda la vida pero hoy viven separados. Su “toda la vida” también pasó a la carrera.

viernes, 24 de junio de 2011

Inhóspito



Hoy, para variar, os dejo con un microrrelato que tiene menos de 99 palabras. Lo presenté para el Cuenta 140 de esta semana (Tema: La Acampada) y aunque no lo seleccionaron me apetecía colgarlo.

"Acampé una noche en su corazón, dispuesto a quedarme para siempre. Tardé una semana en marcharme. El frío y la soledad eran insoportables."


lunes, 20 de junio de 2011

Hambre



Para esta semana os dejo con mi modesta aportación al Vendaval de microrrelatos 2011. Desde aquí quiero felicitar a todos los organizadores por su maravilloso esfuerzo.


Después de muchas horas, con tocino y un chusco de pan, dos naranjas son su merienda-cena. Antonio cree que son mandarinas pero su madre asegura que son naranjas. La guerra continúa y con ella el racionamiento, la miseria y el hambre.

Cuando está a punto de llorar, por el dolor que le corroe el estómago, oye unos pasos. Al volverse ve a Lucio, con el abdomen hinchado y los ojos como platos, recogiendo las cáscaras, que casi sin pasar por sus manos, devora con ansia. Entonces es cuando, tras mirar la naranja que aún le queda, rompe a llorar.


lunes, 13 de junio de 2011

Recuerdos de la Feria



Tras secarse el sudor tomó la escopeta, tragó saliva y apuntó. Sacó ligeramente la lengua, apretó el gatillo y rápidamente agotó los tres disparos que le correspondían. Separó la escopeta del rostro y vio que por primera vez en su vida había acertado. Entonces se acordó de su padre y de las muchas tardes que habían pasado en la feria intentando abatir aquellos muñecos que salían con una diana delante. Su cara se llenó de lágrimas cuando comprendió que su infancia ya había quedado muy atrás. Hoy los muñecos, al caer, dejaron la tapia del cementerio teñida de sangre.

martes, 7 de junio de 2011

Bultos personales

Cuando Juan comprueba que Gema ha recogido todas sus pertenencias se recrudecen los reproches e insultos.
-¿De qué te quejas desagradecida? Llegaste con dos bolsas escuálidas y un año después te largas con cuatro maletas repletas.
-Sí, me llevo más de lo que traje. Aquellas bolsas venían cargadas de sueños e ilusiones y hoy me llevo estas maletas rebosantes de mentiras, desengaños, traiciones y dolor.

Poco después se hace el silencio. Más tarde Gema carga seis maletas en su todoterreno. En casa Juan ya no protesta, de hecho nunca más lo hará. Dos maletas de más tienen la culpa.