jueves, 3 de mayo de 2018

Terapia

Foto tomada en el Museo de las Miniaturas (Lyon)

Cerró la novela, recordó a aquellas desgraciadas mujeres que años atrás se cruzaron en su camino, y decidió no leer más. Esta vez el asesino no acabaría con aquella muchacha. Arrancó las últimas páginas, seguro de estar en el camino de su sanación, y las arrugó con rabia. Al tragárselas sintió una sacudida y apareció en el pasaje del libro que estaba leyendo. Al encontrarse frente al asesino asió su cuello y apretó hasta sentir cómo su vida se deslizaba por sus manos. Un nuevo espasmo le devolvió a la celda. Allí tumbado valora la realidad de su sanación.

2 comentarios:

  1. Muy bueno. El lector es actor, a veces de manera real,, como en tu personaje. Increíble y bien narrado este post.

    Me encantó. Un abrazo

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  2. Es un buen método, sin intervención de los molestos psiquiatras que inventen teorías, ni psicólogos que fabulen explicaciones, ni sacerdotes que prometan el perdón que no pueden dar, ni jueces proclamando sus sentencias...

    Saludos,

    J.

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