lunes, 23 de diciembre de 2013

Vis a vis


Ella esperaba ansiosa sin saber qué contarle. Él caminaba nervioso, junto a dos funcionarios, repasando cómo comportarse. Fue suficiente un cruce de miradas para que él no reparara en que había desaparecido la melena rubia, y que la boca que parecía devorarle a través del papel se había esfumado. A ella no le importó su calva incipiente, ni que sus músculos se hubieran desinflado. Se olvidaron de las mentiras fotografiadas de sus cartas, para disfrutar de su primera cita. 
Apenas se rozaron, bastó con verse y oírse para abrir un paréntesis infinito en la soledad que invadía sus vidas.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La llave


En cuanto le escuchaba pelearse con la cerradura, se acurrucaba suplicando que no la tocara. Lo de menos era que volviera borracho, con los bolsillos vacíos y otro gatillazo para su lista de conquistas a olvidar.

Ana tardó meses en descubrir que el vecino con el que cada mañana coincidía en el ascensor podía ofrecerla algo más que educación, y cinco minutos en llenar la maleta de los viajes largos. 

Anoche, cuando él regresó eufórico por haber mantenido una erección durante un minuto, abrió sin problemas la puerta. Aún no sabía que jamás volvería a abrir la de Ana.