viernes, 24 de mayo de 2013

Por causas ajenas


Cada mañana la veía en el andén y quedó atraído por su belleza y su semblante misterioso. A diario intentó que sus miradas se cruzasen pero no lo consiguió hasta aquella mañana. Al llegar a su altura ella le miró y con cara triste levantó la mano y le saludó. Pero no fue un saludo sino una despedida, portada de todos los periódicos. Aquel día la línea C-15 quedó suspendida “por causas ajenas a Renfe” y desde entonces él sigue en tratamiento psicológico sin explicarse por qué lo hizo, y seguro de que jamás volverá a conducir un tren.

P.D. El último microrrelato publicado en mi otro blog se titula "Pecado". Se trata de un nuevo intento de hacer micros con una pizca de erotismo. Pincha aquí si quieres comprobar si lo he conseguido.


jueves, 16 de mayo de 2013

Desahuciado



Primero fue el vivir pensando que no podría cumplir con todas las obligaciones que la sociedad le había impuesto. Después llegó la amenaza del embargo, y la posibilidad de perder lo poco que le quedaba. Lo último fue soportar el que algunos le pusieran esa etiqueta de moroso, y de persona de poco fiar, que ahora siempre le acompaña. Hoy, mientras limpiaba la habitación de su hijo, ha golpeado sin querer su hucha y la ha roto. Cuando el niño se ha asomado, alertado por el ruido, no ha dicho nada. Él aún no sabe cómo interpretar ese silencio.

(Esta es mi segunda aportación a la Primavera de Microrrelatos Indignados)


lunes, 13 de mayo de 2013

Depredadores urbanos

La foto está tomada en la calle Lepanto (Madrid)

Hace pocos días que ha abierto, pero ya ha conseguido su clientela fija. De todos ellos solo uno, cada día a la misma hora, disfruta del producto sin pagar por ello. Siempre realiza la misma maniobra: se acerca revoloteando hasta el expositor que ponen en la fachada, y cuando sabe que nadie observa se acerca, se lanza y picotea. Cada minuto aproximadamente repite la maniobra hasta que sacia su ansia. Hogazas, baguettes, chapatas, pistolas,... todas se llevan su marca. Cuando ha probado todo el muestrario se marcha calle abajo royendo el último mendrugo, y silbando siempre la misma melodía.

P.D. No te pierdas la última entrada de mi otro blog de microrrelatos. Se titula "Sin remedio" y para leerla puedes pinchar en este enlace.