viernes, 30 de diciembre de 2011

Colaboración con Cienmanos


No quería que fuera la última semana del año la única en la que se quedara este blog sin actualizar pero, como no tenía ningún microrrelato que me llenara lo suficiente, prefiero aprovechar esta entrada para deciros, por si a alguien le interesa, que acabo de mandar mi colaboración al proyecto de micronovela conjunta "Cienmanos". Me ha tocado el capítulo 15 y la ilustradora que trabajara conmigo en este capítulo es Isabel Garmon. Si queréis ver cómo ha quedado podríes verlo publicado en el blog de Cienmanos el próximo 8 de enero. Aprovecho para desearos, a todos aquellos que alguna vez me leéis, lo mejor para el año que viene, que se presenta al menos tan duro como el que ya termina.

martes, 20 de diciembre de 2011

Voluntad divina


Desde pequeño limpiaba la iglesia y era monaguillo en las liturgias: había nacido para servir al Señor. Su devoción le mantuvo alejado de las tentaciones, incluidas las carnales, por lo que habitualmente escuchaba, a sus espaldas, palabras como marica y afeminado. Sin embargo su amor por Dios podía con todo. Su vida cambió cuando las fantasías de una niña le transformaron en violador. Él, que se confesaba si mataba una mosca. Al ponerse todos en su contra decidió rendir cuentas al único capaz de juzgarle. Su compenetración era tan intensa que le bastó una soga para llegar hasta él.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Sin respiración

“Este elemento representa el 20,9% en volumen de la composición de la atmósfera terrestre” Esto no se lo contarán en el colegio. “Es un gas incoloro, inodoro e insípido” Jamás llegará a comprender completamente estas palabras. No le importará si fue Scheele o Priestley su descubridor. Como mucho podrá retener esa imagen de un cero grande, con un dos pequeño colocado abajo, a su derecha. Pero todo eso da igual, lo importante es que nunca sabrá que la dejadez de aquellos médicos le privó de él unos segundos eternos. Cuando aquellas tenazas le sacaron ya estaba condenado para siempre.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Pobre diablo


Llegó de Valparaíso hace meses pero sigue sintiéndose un extraño. A Jesús Santos Bautista le llaman “El Diablo”, no por burla sino por malvivir en el llamado Callejón del Infierno, junto a la Plaza Mayor. Allí sentado, junto a su mochila y el cartón de vino, comprueba a diario su invisibilidad ante los demás. A sus treinta años sólo aspira a que la suerte, la buena, le saque del pozo y poder descansar para siempre. Sabe que está cerca de conseguirlo: el invierno ya lo ha vivido aquí y el de este año dicen que será aún más frío.


viernes, 2 de diciembre de 2011

Trémulo.



Por fin quietas. Se miró las manos y vio que habían dejado de temblar. Después de varios días soportando ese seísmo interno que le hacía estremecerse, de aguantar las voces que le reventaban la cabeza, y de reprimir todos aquellos impulsos asesinos que le atormentaban, sus manos habían encontrado la paz. A su lado las cajas de medicamentos se desparramaban por el suelo y se unían al caos que invadía la cocina. Frente a él, sentada contra la pared, estaba Elisa mirándole con los ojos desencajados. Esa fue la última imagen que tuvo de ella. Después todo fue oscuridad.