lunes, 30 de agosto de 2010

Incomunicación

Un Tratado de Oftalmología se encontró en el sobre que habían dejado en el buzón. Pensó que estaba allí por error pero la primera página del libro no admitía dudas: “Ya no sé qué hacer para que entiendas todo lo que siento por ti. Laura”.

Juan no comprendía nada, estaba convencido de que no tenía que hacer nada con su vecina ya que siempre que se cruzaban, en la escalera o el ascensor, ella se mostraba seca y esquiva. Al día siguiente Laura abrió su buzón y encontró otro libro “Los hombres somos simples, no a los dobles lenguajes”

lunes, 23 de agosto de 2010

Risas en Arenal

Pese a la mugre que la cubre es demasiado joven. Malvive tirada en la c/Arenal junto a una estampita, un cartel: "Alluda para comer", y unas bolsas en las que conserva lo que la vida aún no le arrebató. Siempre ríe sin parar.

Cuentan que la vida se sujeta en unos pilares de los que depende tu estabilidad emocional, cuando alguno se desmorona aparece la posibilidad de terminar como ellos. Posiblemente hace poco fuera ella la que mirara con desgana a los otros. Quizás mañana acabemos nosotros rodeados de miseria e ignorados.

¿Ella lo sabe? Quizás ríe por eso.

lunes, 16 de agosto de 2010

Epidemia

Pese a ser incapaces de comprender su rocambolesco alegato, el Tribunal Militar escuchaba impertérrito la insólita declaración del soldado: desde hacía pocos días su fusil había contraído una extraña alergia y ahora disparaba rosas, es más, hasta le estaban creciendo ramas. Tras la exposición el Juez fue testigo de un hecho surrealista: de las cabezas de los miembros del Tribunal comenzaron a brotar geranios y amapolas, incluso su mazo era ahora un alhelí. Tras la deliberación el Juez dictaminó en su escrito que aquel virus fuera inoculado a todo el ejército. Desde entonces el país vive una continua primavera.

(Este micro lo mandé al concurso de Relatos de Abogados de Junio-2010)

lunes, 9 de agosto de 2010

Cuando la pobreza peina canas

Ya peina canas, y aunque la calle desgasta, supera los sesenta. Acompañada de sus propiedades, tan parcas que caben en dos bolsas de plástico, malvive en un soportal de la C/Tetuán, donde come, duerme y deja pasar su vida. Situado junto a la casa del Ratoncito Pérez y el Corte Inglés, allí conviven la ilusión y los sueños infantiles con la opulencia y el derroche consumista; la derrota y la decepción del soportal. Ironías de la vida. Besos y abrazos familiares que nunca tuvo, hoy los sustituye por el calor de esos cartones que día y noche la rodean.

lunes, 2 de agosto de 2010

Un barrio tranquilo

"Aquí vinimos a descansar. Era lo que siempre habíamos deseado. Tras vivir cuarenta años en aquel cruce escuchando pitos y acelerones a todas horas, al fin lo habíamos conseguido. Ahora sí éramos felices".

Su nuevo hogar era bastante más pequeño y no era muy luminoso, pero esto no importaba ya que ahora estaban más cerca del centro, junto a la Pradera y el campo del Atleti. Desde allí hasta podían oír cómo se gritaban los goles en el Calderón. Aquella pesada tapa de mármol que se cernía sobre sus cabezas era lo único que no les acababa de convencer.